Un poco de historia sobre los orígenes de Chelva.

El nombre Chelva proviene de la época romana. Llamada entonces Silva, cuyo significado en latín es bosque o selva, y que derivó filológicamente en Chelva. Esta tesis ya fue respaldada por antiguos historiadores como : Gaspar de Escolano, Francisco Diago, Florián de Campo, Beuter, Vicente Mares, Madoz, Llorente o Sarthou Carreres.
Desde que Plinio el Viejo nombrara a Chelva como Silva en el siglo I d.C., todos los historiadores, geógrafos, botánicos, ingenieros, etc., han designado siempre con este mismo nombre al río, valle y pico principal que domina el valle.
Chelva ya estaba fundada antes de las Guerras Púnicas entre romanos y cartagineses, y algunos historiadores clásicos, como Tito Livio, Florián del Campo, Gerardo, Covarrubias, Frontino o Vicente Mares, llegan incluso a identificarla con la populosa ciudad de Incivil, Incivilis o Indivilis.
En la época de los godos se nombra Chelva como uno de los límites del Obispado de Valencia, a raíz de la división de los obispados que se hizo en el Concilio Toledano del año 675 (“Terminum Valentiae. Valentia tenat de Silva vigil usque Murvetrum et de mare usque Alpont”. Códice del Monasterio de Montearagón. Biblioteca de El Escorial, Madrid).
Durante el período de dominación musulmana, las poblaciones del valle de Chelva estaban bajo la defensa, jurisdicción y recaudación de la hisn de Chelva, especie de gobierno instalado en un alcázar. En esta época la población estaba amurallada y contaba con su castillo fortaleza y tres mezquitas situadas en cada uno de sus importantes barrios de Benacacira, Benajuay y Benaeça, legado que hoy podemos admirar en su mayoría.
Después de la reconquista cristiana, el rey Juan I otorgó en 1390 a Don Pedro de Vilanova el título de Vizconde de Chelva, comprendiendo el vizcondado los lugares de Calles, Benagéber, Tuéjar, Sinarcas, Domeño, Loriguilla, Higueruelas y Manzanera (Aragón), además de la villa de Chelva, a cuyo término general estaban adscritas estas poblaciones de su valle.
Tras la abolición de los señoríos en el siglo XIX, Chelva protagonizó un importante papel en las Guerras Carlistas. Con la división del estado en partidos judiciales en este mismo siglo, pasó a ser cabeza de partido, comprendiendo 19 poblaciones del Rincón de Ademuz y de la mayor parte de La Serranía. Con la creación de las comarcas administrativas valencianas, Chelva se ha mantenido como capital de Los Serranos, en razón a su destacado papel en la historia, su situación geográfica y ser la principal población en todos los aspectos en la zona. Además, la rica historia de Chelva nos ha dejado uno de los patrimonios histórico-artísticos más destacados de la Comunitat Valenciana.
La villa de Chelva ha sido el núcleo más poblado con diferencia del interior, llegando a contar en el siglo XVIII con más de 7.000 habitantes y casi 6.000 en 1920. A partir de esta fecha, su población empezó a emigrar, sobretodo al área metropolitana de Valencia, contando al presente con unos 1.950 habitantes. El progreso, representado por el ferrocarril y las comunicaciones a Madrid, que se establecieron por Requena, condenaron a esta villa a una decadencia paulatina e innecesaria desde principios del siglo XX.

 

Evolución demográfica
(Fuente: Instituto Valenciano Estadística. IVE, Generalitat)
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2005
2006
2.245
2.072
2.184
2.211
2.174
2.105
2.046
1.986
1.938
1.877
Se calcula que el número de emigrantes vinculados a Chelva supera en la actualidad los 30.000. Estos chelvanos de corazón siguen nuidos a Chelva, donde regresan para pasar sus días libres y vacaciones, convirtiéndola durante ese tiempo en una auténtica ciudad.
Chelva, encuentro de culturas milenarias (ruta por casco urbano)
Con permiso de nuestros amigos de la Fénix Troyana, asociación cultural que se encarga de recopilar, promocionar y difundir las cultura, historia y tradiciones de Chelva, reproducimos un breve resumen de la fascinante historia y descripción de los principales monumentos situados en el casco urbano de la Villa de Chelva. El texto está tomado de un folleto divulgativo publicado en 1998.
Aconsejamos realizar un pequeño paseo por el casco urbano de Chelva, siempre lleno de fuentes y sorpresas. Este texto os servirá de guía y compañero imprescindible.
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Un recorrido por Chelva y sus alrededores, cuyo posible origen se remonta a la edad del bronce, nos da a conocer la huella que dejaron culturas tan diversas como la Íbera, Romana, Árabe, Judía, Cristiana, …, a lo largo de los siglos ha pasado por distintos tipos de gobierno, uno de los más largos fue la conversión del valle de Chelva en Vizcondado, que se prolongó durante cinco siglos, desde 1390 hasta la abolición de los señoríos.
Nuestro recorrido comienza por la Plaza Mayor, reformada en el siglo XVIII, en cuyo centro se encuentra una bonita fuente, grabado en su pilar central podemos observar su antigüedad (1679). También encontramos aquí el Ayuntamiento y “La Posada”, antiguo Palacio Árabe y enfrente la imponente Iglesia Arciprestal de Nª Señora de los Ángeles (1626-1702), donde podemos admirar su fachada retablo, con las hornacinas vacías de imágenes (destruidas, como otras tantas cosas, durante la Guerra Civil (1936-39)). En su torre se encuentra un original y complejo reloj de 1887 y a su derecha la bonita fachada de la Capilla de la Comunión. Coronan los tejados de esta Capilla y de la nave central dos cúpulas con linterna, recubiertas con teja azul.
Tanto la cúpula de la nave central como su fachada retablo son de las más grandiosas construidas durante el siglo XVII en el Reino de Valencia. En el interior, la decoración realizada por Juan Bautista Pérez Castiel, maestro de obras de la catedral de Valencia, a base de yeserías, representa uno de los mejores ejemplos del decorativismo barroco valenciano, ángeles, escudos y toda una gana de formas y figuras como las del ave fénix. Más de treinta cuadros adornan las paredes de este templo, entre otros de Orrente o Espinosa (barroco valenciano). También podemos ver la reconstrucción de una parte del retablo mayor, se cree que su autor perteneció a la escuela de Churriguera. Al lado de la sacristía y dentro de una vitrina podemos ver una maqueta de como era éste antes de su destrucción en la Guerra Civil. Además se guarda un importante archivo eclesiástico y objetos litúrgicos.
Saliendo de la iglesia bajamos hacia el barrio del Arrabal por la calle Caballeros o del Mesón. A mano izquierda aparece el callejón de Mosen Mares, donde se halla la casa natalicia del ilustre Padre Vicente Mares Martínez (1633-1695), admirado entre otras cosas por su obra enciclopédica La Fénix Troyana (1680), donde describe historias del mundo, de España y del Reino de Valencia, terminando con un estudio de Chelva y su Vizcondado, recogiendo también datos de autores anteriores a él, obra que ha servido para conocer en nuestros días una parte de nuestro pasado.
Siguiendo por la calle Caballeros llegamos a la plaza del Arrabal, centro de la ciudad medieval cristiana donde vemos el Antiguo Ayuntamiento, que es una construcción de origen medieval posteriormente reformada. Es uno de las pocas Lonjas medievales que se conservan en la Comunidad, de gran valor comercial y administrativo en el antiguo Reino de Valencia. La planta baja está formada por cuatro arcos; el del extremo sirve de paso a la calle del Azoque, el arco de la puerta principal está coronado por un frontón en el que está esculpido el escudo que tuvo Chelva durante muchos siglos (recientemente recuperado). En el primer piso una imagen de azulejos de la Inmaculada del siglo XVIII y en el último piso la fachada se remata a base de arcos y con un voladizo de madera (típico de las construcciones valenciano-aragonesas del XV y XVI). Tanto estos pequeños arcos como las imágenes de azulejos se repiten por todas las calles del casco antiguo. Un poco más adelante y hacia la izquierda podemos ver una pequeña muestra de lo que pudo ser la antigua muralla.
Continuamos el recorrido hacia el barrio árabe del Arrabal, donde nos refrescamos en una de sus fuentes de dos caños. Llegando a la iglesia de la Santa Cruz, antigua mezquita musulmana orientada hacia La Meca que, junto a la de “La Xara”, en Simat, es la única que queda sin derribar en la Comunidad Valenciana. Su origen se remonta a 1370 y es el edificio religioso más antiguo de Chelva, que se conserva casi intacto desde su construcción, y que ha sido recientemente restaurado (aprox. 2004) (según fuentes del Ayuntamiento, próximamente albergará el museo de Chelva).
Un poco más abajo está la ermita de los Desamparados (1658-1662), construida, casualmente, sobre las casas de los que dieron muerte a un Vizconde de Chelva, Francisco Ladrón.
Dando una vuelta, veremos las calles y callejones estrechos típicos de los barrios árabes, para volver sobre nuestros pasos hasta el antiguo Ayuntamiento, pasando por debajo del arco que da inicio a la calle del Azoque, antiguo barrio judío, viendo algunos de los porches que encontraremos por todo el centro histórico, para llegar a una de las calles más antiguas de Chelva, la Petrosa, que se encuentra a los pies de una gran mole de piedra (de ahí su posible nombre de Petrosa), y sobre ésta, dominando los barrios antiguos, se alza el Palacio de origen árabe, que fuera residencia de los Vizcondes de Chelva, donde se pueden observar diferentes etapas arquitectónicas y una iglesia que se remonta a la época de la reconquista.
Subimos por la calle de las Ollerías (época medieval), que como todos los barrios antiguos, es de empinadas, angostas y tortuosas calles y callejones, debido a la fuerte influencia musulmana.
El barrio árabe de Benacacira, se asienta sobre la continuación del mismo peñasco que el Palacio, sobre el barrio de las Ollerías. Antiguamente estaba separado del Palacio por una muralla en la cual aún se conserva la antigua puerta de San Cristóbal. Accedemos a Benacacira, (en árabe “peña cortada”), por la calle San Francisco. Sus estrechas y retorcidas calles y callejones, junto con sus porches, oscurecen este barrio, sirviendo de escondite perfecto para sus antiguos moradores. Encontramos en un ensanche la ermita de la Soledad, construida sobre los cimientos de una antigua mezquita, junto a la cual estaba el antiguo hospital, hoy derruido. Acabamos ya nuestro recorrido llegando al lugar de origen por la calle José Manteca.
No olvidéis que fuera del casco urbano se pueden visitar otros muchos monumentos, que forman parte de la historia de Chelva, además de poder contemplar su naturaleza (entre otras cosas, con ayuda de los senderos existentes).